lunes 9 de junio de 2008
Punto y aparte.
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía."
Gustavo Adolfo Bécquer
Hoy marcho. Me echaré un hatillo al hombro lleno de palabras sueltas y caminaré. Antes de que se acaben los asuntos me iré a otro lugar con ellos. Que no mueran, que no se agoten en mis manos, los asuntos y la poesía, si es que alguna vez descansó entre mis dedos. Hoy, cuando salga por la puerta, apagaré estas Luces de Invierno que ya no alumbran como antes. Cuando vuelva, no sé cuándo, no entraré aquí, llamaré en la puerta de al lado y dejaré que me atrapen las Sombras de Verano.
Un abrazo enorme a todos los que alguna vez se dejaron querer por mis Luces de Invierno.
Juan Antonio
Sombras de Verano.
martes 3 de junio de 2008
El riesgo
El riesgo es inherente a la vida
y quien no arriesga no es que no gane,
es que sencillamente deja de vivir,
aunque luego el tiempo te desacredite,
aunque el hilo del que cuelgas se rompa
o simplemente te caigas y te pegue
el suelo una hostia en la boca.
Hacer caso al riesgo es vivir,
quieras o no, duela o no,
aunque llores o maldigas el tiempo
que pasa lentamente por tu costado
dolorido y lleno de morados.
El riesgo es inherente a la vida
y no hay razones que se lo impidan,
nos hace chocar contra paredes imposibles,
abrir los ojos y ver la ruina que nos habita,
nos regala alas que nos suben al cielo
y luego nos las corta en lo más alto.
Sin riesgo seríamos pobres máquinas,
cuerpos mecanizados que no sabrían llorar
o reír, ni soñar, ni temblar, ni amar.
Y ahí está el riesgo, que nos sacude
y nos emborrachamos de adrenalina,
nos arrojamos a cualquier vacío
y suplicamos al riesgo que se ría
de nosotros y nos escupa incertidumbre,
que nos empuje a la vida
que él mismo sazona de fuego,
tentación y dinamita.
martes 27 de mayo de 2008
Mejor punto que coma
Un abrazo, pero sin mariconadas eh!
Al final comprendí que un instante de dolor
es suficiente para desmantelar horas y horas,
que un instante en la más bella luz
puede desintegrar la más fría sombra.
Al final comprendí que, aún sin final,
el tiempo de algún desierto también acaba,
y los días nacerán y morirán siempre.
Al final comprendí, entre las horas
de un amanecer, que más vale
un punto de inflexión que cualquier coma.
.
domingo 25 de mayo de 2008
Pasado imperfecto
Todo está lleno de recuerdos,
de insignificantes retales de todo
lo que algún día fue, por encima
del tiempo y hasta la distancia.
Pequeños objetos reubicados
en su destino final, dueños
de alguna historia que fue,
de momentos que desaparecieron.
Grandes circunstancias
que algún día fueron el todo,
la luz que abrió y reabrió heridas
y nunca apagó lo que quería morir.
Objetos inertes, cargados de memoria
y palabras algún día ciertas,
objetos sujetos a una mirada,
una sonrisa, un cuerpo de lava.
Todo está lleno de recuerdos,
de la noche de ayer
o de la noche de aquel invierno,
instantes al tiempo sujetos.
Todo está lleno de fuego,
de silencio roto por objetos,
que inertes, muertos,
resucitan el pasado más incierto.
Primavera que no llega
Hágase el cuerpo más bello,
de arena caliente moldeado
sobre las sábanas más blancas
de este amanecer de invierno.
Hágase, si no fuera sueño,
la sonrisa inmaculada
en la boca más desierta,
en los ojos más serenos.
Hágase, sobre las horas,
el amor por el amor,
la dulce liviandad
cuando los cuerpos se tocan.
Hágase la lágrima afilada,
la ventana abierta endiablada,
la mirada mas tierna del mundo
sobre la voz más cortada.
Hágase, como si no quisiera,
la luz encadenada,
la ilusión, la febril esencia
del placer contenido,
la estable inquietud
de cualquier año bisiesto,
el deseo olvidadizo
de la luna más plateada.
Hágase, como si nada,
la voz dulce, los ojos,
la boca más tierna
sobre los labios más secos,
el contacto más armónico
de los cuerpos descubiertos.
Hágase la primavera prontamente,
el sol que moldee las sombras
del sexo, la ternura y el secreto.
Hágase la primavera prontamente
de las entrañas del más bello cuerpo.
miércoles 21 de mayo de 2008
Querer y no querer
Ya ves que no hay tres sin dos,
que el mundo que yo conocí
nunca será lo que fue.
Ya ves, a través de esta ceguera,
que nada quiere ser igual
ni parecido a lo que era,
que más da si todo es querer
y no querer. Palabras fuera.
Que más da, si hasta con los ojos encendidos
ver se convierte en quimera,
en luces de alguna utopía
abandonada al borde de la carretera.
